Verdadero trabajo para Dios
Estos han sido unos días de tanto afán que apenas he tenido tiempo para descansar. Ya he comentado antes con algunas personas que mi agenda se ha colmado increíblemente. Y debo aclarar que no hay actividades extracurriculares, son simplemente actividades de rutina que ocupan mi día completo: las 8 horas de trabajo, la universidad, la familia y la iglesia.
Luego de trabajar como extra dos fines de semanas, estaba que se cerraban mis ojos del cansancio. Alguien me dijo, tampoco quieras abarcar tanto… respondí que dentro de todo este ajetreo el señor ha estado trabajando en mi. Antes afanaba muchísimo, mi día estaba todo en el trabajo y me di cuenta que entonces no estaba centrada en Dios y así mismo todo ese tiempo trabajado quedó simplemente en el aire. Al final, no hubo mucho de productivo en todo aquello mas que una gastritis y estrés. Hoy con el plan que Dios tiene y del que me ha hecho participe, me siento agradecida que tanto movimiento si tiene un propósito.
Pero también sucede que hay días que siento que el tiempo no me alcanza y que aunque paso el día comunicándome con Dios en todo lo que hago, aveces siento que ese devocional en la mañana, o leer la palabra de vez en cuando no es suficiente para lo que yo quisiera darle a Dios. El hecho de que antes podía escribir reflexiones hasta inter diario y que hoy tal vez escriba una en la semana me causó algo de tristeza. entonces me hice la pregunta: dentro de todo este afán, ¿estoy haciendo lo que realmente Dios quiere que haga?
Traté de disciplinarme para estudiar libros de la biblia, buscando mas información, leyendo reflexiones, artículos, escribiendo, traté de levantarme más temprano, pero al acostarme tan tarde estudiando para la universidad se me hacia casi imposible y si lograba pararme de la cama no podía meditar en nada; quería darle mas al señor...
Y el Señor dispuso que leyera este devocional:
Miqueas 6:6-8
Lo que pide Jehová
6¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? 8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
Las grandes victorias se ganan cuando personas comunes y corrientes ejecutan sus tareas asignadas.
Cuando los seguidores de Ignacio (1491-1556) caían en períodos de frivolidad, él siempre recetaba la misma cura: «En momentos de desolación nunca debemos hacer cambio alguno, sino permanecer firmes y constantes en los propósitos y la determinación en los que nos encontrábamos el día antes de dicha desolación». Las batallas espirituales deben lucharse con las mismas armas que son más difíciles de empuñar en ese momento: la oración, la meditación, el auto-examen, y el arrepentimiento.
Tal vez sientas que te encuentras estancado espiritualmente. ¡Mantente en tu tarea asignada! La obediencia a Dios -y sólo la obediencia- ofrece la salida a nuestra frivolidad.
Me creía desconectada de Dios por no poder meditar, por quedarme dormida en medio de una oración, y El me recordó que lo que estoy haciendo hoy es precisamente preparándome para El, para su misión. Me hizo entender que debía descansar y tomar las cosas con calma, que solo le pidiera fortaleza y aunque en algún momento me quise creer “no perseverante”, me dijo que si lo soy, que como le llamaría yo a todos estos años caminando con El.
A veces queremos hacer mil y una volteretas para agradar a Dios y se que Dios sonríe cuando tratamos de hacer lo que a El le gusta. Y cuando nos mantenemos simplemente “obedeciéndole” y cumpliendo las tareas diaria que el nos ha puesto aunque sea muy mínima, orando constantemente es difícil que dejemos de servir en lo que realmente nos han delegado.
“Si sientes que tu fe se está deshilachando, vuelve al lugar donde soltaste el hilo de la obediencia“.
Solo quería compartir esto, pues me ha dado aliento saberme sostenida y esperanzada cada día con la misericordia de Dios. Y cuando veo el cambio que ha dado a mi vida y la sensibilidad que ha puesto en mi y mis hermanos en la fe. ¿Cómo no seguir trabajando?
Si sentimos que con lo que hacemos a diario no estamos haciendo todo lo que quisiéramos para Dios, entonces entreguemos cada día nuestras oficinas, nuestro viaje en carro al trabajo, nuestro viaje al súper mercado, al colegio de nuestros hijos, a las universidades, el caminar por las calles; entreguemos cada paso que damos día a día obedeciendo en todo lo posible al Señor.
“A veces en la rutina esta esa comunión que buscamos con El Señor.”
Gracias padre amado, porque me das tanta fuerza no como yo la pido, sino como tu entiendes que es necesaria para mi.
Gracias señor porque aunque mis ojos están hoy soñolientos y mi espalda quebrantada me gozo tanto en saberme parte de TU PLAN para tu reino aquí en la tierra.
Gracias señor por este equipo de tu iglesia que has hecho sensible a tanta necesidad.
Gracias por tu vida en nosotros y por confirmarnos que estamos haciendo lo que verdaderamente “te importa”.
En nombre de Jesús,
Amen
Luego de trabajar como extra dos fines de semanas, estaba que se cerraban mis ojos del cansancio. Alguien me dijo, tampoco quieras abarcar tanto… respondí que dentro de todo este ajetreo el señor ha estado trabajando en mi. Antes afanaba muchísimo, mi día estaba todo en el trabajo y me di cuenta que entonces no estaba centrada en Dios y así mismo todo ese tiempo trabajado quedó simplemente en el aire. Al final, no hubo mucho de productivo en todo aquello mas que una gastritis y estrés. Hoy con el plan que Dios tiene y del que me ha hecho participe, me siento agradecida que tanto movimiento si tiene un propósito.
Pero también sucede que hay días que siento que el tiempo no me alcanza y que aunque paso el día comunicándome con Dios en todo lo que hago, aveces siento que ese devocional en la mañana, o leer la palabra de vez en cuando no es suficiente para lo que yo quisiera darle a Dios. El hecho de que antes podía escribir reflexiones hasta inter diario y que hoy tal vez escriba una en la semana me causó algo de tristeza. entonces me hice la pregunta: dentro de todo este afán, ¿estoy haciendo lo que realmente Dios quiere que haga?
Traté de disciplinarme para estudiar libros de la biblia, buscando mas información, leyendo reflexiones, artículos, escribiendo, traté de levantarme más temprano, pero al acostarme tan tarde estudiando para la universidad se me hacia casi imposible y si lograba pararme de la cama no podía meditar en nada; quería darle mas al señor...
Y el Señor dispuso que leyera este devocional:
Miqueas 6:6-8
Lo que pide Jehová
6¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? 8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
Las grandes victorias se ganan cuando personas comunes y corrientes ejecutan sus tareas asignadas.
Cuando los seguidores de Ignacio (1491-1556) caían en períodos de frivolidad, él siempre recetaba la misma cura: «En momentos de desolación nunca debemos hacer cambio alguno, sino permanecer firmes y constantes en los propósitos y la determinación en los que nos encontrábamos el día antes de dicha desolación». Las batallas espirituales deben lucharse con las mismas armas que son más difíciles de empuñar en ese momento: la oración, la meditación, el auto-examen, y el arrepentimiento.
Tal vez sientas que te encuentras estancado espiritualmente. ¡Mantente en tu tarea asignada! La obediencia a Dios -y sólo la obediencia- ofrece la salida a nuestra frivolidad.
Me creía desconectada de Dios por no poder meditar, por quedarme dormida en medio de una oración, y El me recordó que lo que estoy haciendo hoy es precisamente preparándome para El, para su misión. Me hizo entender que debía descansar y tomar las cosas con calma, que solo le pidiera fortaleza y aunque en algún momento me quise creer “no perseverante”, me dijo que si lo soy, que como le llamaría yo a todos estos años caminando con El.
A veces queremos hacer mil y una volteretas para agradar a Dios y se que Dios sonríe cuando tratamos de hacer lo que a El le gusta. Y cuando nos mantenemos simplemente “obedeciéndole” y cumpliendo las tareas diaria que el nos ha puesto aunque sea muy mínima, orando constantemente es difícil que dejemos de servir en lo que realmente nos han delegado.
“Si sientes que tu fe se está deshilachando, vuelve al lugar donde soltaste el hilo de la obediencia“.
Solo quería compartir esto, pues me ha dado aliento saberme sostenida y esperanzada cada día con la misericordia de Dios. Y cuando veo el cambio que ha dado a mi vida y la sensibilidad que ha puesto en mi y mis hermanos en la fe. ¿Cómo no seguir trabajando?
Si sentimos que con lo que hacemos a diario no estamos haciendo todo lo que quisiéramos para Dios, entonces entreguemos cada día nuestras oficinas, nuestro viaje en carro al trabajo, nuestro viaje al súper mercado, al colegio de nuestros hijos, a las universidades, el caminar por las calles; entreguemos cada paso que damos día a día obedeciendo en todo lo posible al Señor.
“A veces en la rutina esta esa comunión que buscamos con El Señor.”
Gracias padre amado, porque me das tanta fuerza no como yo la pido, sino como tu entiendes que es necesaria para mi.
Gracias señor porque aunque mis ojos están hoy soñolientos y mi espalda quebrantada me gozo tanto en saberme parte de TU PLAN para tu reino aquí en la tierra.
Gracias señor por este equipo de tu iglesia que has hecho sensible a tanta necesidad.
Gracias por tu vida en nosotros y por confirmarnos que estamos haciendo lo que verdaderamente “te importa”.
En nombre de Jesús,
Amen
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