El nombre

El nombre del Señor es torre fuerte, A ella corre el justo y está a salvo. Proverbios 18:10

Soy la hija de Violeta "de Sederías" (una tienda departamental de Santo Domingo.  

Mi mamá fue empleada de esa tienda por 28 años, y aún ella ya fallecida y habiendo pasado tanto tiempo; es más fácil que muchas señoras sepan quién soy si digo que soy su hija.

El nombre de mi mamá no solo sigue recordandose en su antiguo empleo, sino también en las familias que en algún momento se cruzaron con ella. En el sector donde vivo, también mucha gente recuerda a Violeta de Sederías.

He tenido oportunidad de escuchar opiniones acerca de mi mamá y destaca su carácter fuerte, su compromiso, su honradez y lo fuerte que era.

El nombre de alguien representa mucho de esa persona, hace que seas un punto de referencia, hasta para buscar una dirección, "al lado de la casa de Violeta", "la hija o las nietas de Violeta", etc.

En la cultura hebrea, el nombre de una persona, reflejaba su esencia. El concepto de una "torre fuerte" evoca imágenes de refugio y seguridad. En tiempos antiguos, las torres eran fortificaciones diseñadas para resistir ataques, un lugar donde las personas podían correr para protegerse de sus enemigos.

El "nombre del Señor" simboliza Su carácter, autoridad, y poder. 

Que tengamos un nombre, que es sobre todo nombre, y que este sea una referencia de refugio y protección, es importante; porque en el mundo, encontraremos refugios y lugares donde escondernos de los peligros, pero solo uno, Jesús, garantiza ser un refugio, del que pasaran los siglos y podremos recordar que ahí está.

Sigo siendo la hija de Violeta; pero con el tiempo, muchas más personas, me reconocen como la mamá de Vida y Karla. Un día mami ya no será recordada y nadie más dirá que algo queda al lado de su casa; un día ya no existirá la tienda Sederías y no habrá que decir de aquella señora que sirvió por tantos años ahí; ya no será referencia para darme a conocer o mis nietos y bisnietos no podrán usar su nombre para proteger su entorno.

Solo el nombre de Jesús, es el eterno refugio y dónde acudir, y del que podemos garantizar que decir que somos sus hijos será la referencia que nunca perecerá.

Confia en Dios como tú única fuente de protección y salvación. Y que el nombre de Jesús es nuestra torre fuerte.

#meditandounpoco 
Keyla Estepan 

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