sin temor, sin desmayar
Porque Yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, Que te dice: “*No temas, Yo te ayudaré*”. Isaías 41:13 NBLA
¿Cuanto tiempo es el mayor en el que has estado en una situación difícil sin tener idea cuál sera el desenlace?
Yo he estado en varias circunstancias en las que he querido hasta tirar la toalla, que digo tirar, dejar que se caiga la toalla de mis manos, porque ni fuerzas para lanzarla me quedan.
Luego que llegamos a los pies del Señor y haber sobrevivido al "no todo será como yo quisiera", llega la etapa de esperar y ver como Dios lo hará entonces.
Pero de mi parte, les puedo confesar que tambien tengo mis expectativas de como Dios debería resolver tal situación. Esto trae una segunda decepción, vestida de "acepto la voluntad de Dios".
Yo me he "resignado" una y otra vez a circunstancias de malestar, solo por aceptar que las cosas no van a cambiar, precisamente, porque las posibles soluciones revolotean en mi mente y aplicarlas parecen imposibles.
Porque precisamente, la resignación, segun nuestro alcance humano es solo rendirse. La resignacion humana tiene las siguientes características:
- Puede implicar cierta sensación de derrota.
- Implica distanciarse emocionalmente del problema para evitar más sufrimiento.
- Incluye la idea de que no hay posibilidad de mejora o cambio.
- Y lo más importante, se basa en una perspectiva limitada, sin un propósito más elevado o trascendental.
Pero existe otro enfoque de resignacion: La que esta enfocada en las promesas de Dios. Esta no se limita a una aceptacion pasiva al momento dificil, sino que incluye la confianza en Dios. sabiendo que Su plan es bueno y perfecto, incluso cuando no se comprende completamente.
El Pueblo de Israel vivió muchas etapas de resignación: la esclavitud en Egipto, los 40 años en el desierto, el cautiverio en Babilonia, el imperio romano, entre muchas más.
En todas Dios actuó, talvez no de la misma manera que ellos se lo imaginaban, pero Dios estuvo con ellos todo el tiempo.
Si yo hubiese sido esclava en Egipto, pensaría que era más facil que bajara la ira de Dios fulminara a los egipcios y que dejaran a Israel viviendo alli y, ¿por que no telerransportarnos desde Egipto hasta la tierra prometida? ¿Por que Dios me ordenaría a habitar en Babilonia, edificando casas, teniendo hijos, si estoy en cautiverio?
Todo este panorama, causa temor, la incertidumbre hace que el temor se mantenga como llama activa.
En todo ese tiempo, Dios estaba en medio de Israel, lo ayudó, mantuvo sus esperanzas de liberación. Esa es una resignación que no depende de nuestra capacidad para salir de los problemas sino del poder y fidelidad de Dios.
Jesús oró a su padre en Getsemaní que si era posible, lo librara de tomar de aquella copa, pero que no se hicieran las cosas a su manera, sino a SU voluntad, a la manera del Padre (Mateo 26:39).
Su padre, Dios, lo ayudó, lo sostuvo, Jesús debió recordar que no debía temer, sino aceptar la voluntad del Señor.
No importa cuanto tiempo lleves en esa situación que ha logrado a veces desespenranzarte, te ha desvelado algunas noches; has llegado a un punto donde te abandonas al fracaso porque sientes que es iluso verte fuera de tal incomodidade...
Dios no quiere verte mal, no le agrada tu tristeza y desaliento, por eso te dice que no temas; Él te ayudará y de mejor forma que la que tu limitada fe pueda esperar.
La liberación del Imperio Romano que esperaban los Judios, era con un mesías de guerra, y Dios envió al mesías misericordioso, perdonador y disouesto a morir por nosotros, ¿que mejor ayuda y salivación que esta?
No desmayes, espera en el Señor.
##meditandounpoco
Keyla Estepan
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