Una oración corta y poderosa
*Jabes invocó al Dios de Israel, diciendo: «¡Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas mi territorio, y Tu mano estuviera conmigo y me guardaras del mal para que no me causara dolor!». Y Dios le concedió lo que pidió.* 1 Crónicas 4:10 NBLA
Mi hija me pidió ayuda para leer un texto escrito por una compañera de la escuela. Su letra era difícil de interpretar y yo más o menos lograba identificar algunas palabras.
Cómo era una tarea, le pregunté de cual materia, tan pronto me dijo, pude decirle lo que entendí, porque entonces tenía sentido las palabras que pude leer.
Cuando leí el verso de hoy, llamó mi atención, primero: que de una lista de nombres de una genealogía, solo de Jabes se da una muy breve información acerca de él (v.9); segundo: la oración que hizo Jabes, tan corta, tan precisa, sin muchos adornos, y tercero: La sencillez de la respuesta de Dios: le concedió lo que pidió.
La madre lo llamó Jabes por haberlo dado a luz con dolor, pero, el parto doloroso fue parte de la consecuencia del pecado en el jardín del Edén (Génesis 3:16). Sin embargo, no todas las madres en la Escritura nombraron a sus hijos basándose en esa experiencia, que es "normal".
Posiblemente, la madre de Jabes experimentó un dolor extremo, o alguna complicación al parir o tal vez estaba pasando por pobreza, luto, rechazo social o alguna crisis personal; lo que hizo que lo que pudo haber sido un momento de sentir felicidad, fuera realmente doloroso para ella.
El nombre de Jabes, que significa "dolor" o "aflicción.". En la cultura hebrea, los nombres tenían un peso significativo, ya que reflejaban el carácter, el destino o las circunstancias relacionadas con el nacimiento de una persona.
Así que Jabes debió enfrentar muchos desafíos sociales; aun así, el mismo verso que habla del porqué de su nombre, dice que fue más ilustre que sus hermanos, se destacó por su carácter y debía tener una muy buena relación con Dios, para que en las escrituras, Dios haya inspirado a que fuera mencionado.
Su oración, tan centrada y directa, pide ser bendecido por Dios, que Dios ensanchara su territorio, que su mano estuviera con él y que lo guardara del mal, para que no le causara dolor; me deja ver que sus peticiones estaban alineadas con la voluntad de Dios, lo que respondería a mi pregunta de porque Dios le concediera tal cual lo que él pidió.
Si mi hija no me hubiera dicho que la tarea que estaba haciendo era de historia, posiblemente, nos hubiéramos quedado varadas entre "nociones o naciones"; por eso cuando leemos un pasaje bíblico, es importante conocer el contexto.
Jabes era un hombre con una tan buena relación con Dios, como para saber qué pedirle; fue un hombre que nació en un contexto de dolor que pudo haberlo marcado hasta el fin de sus días, sin embargo, supo cómo ser honorable y amar a Dios, a pesar de su pasado.
Mis dos hijas fueron concebidas en desobediencia a Dios, y en ambos partos pude haber consumido mi energía en lo que significa socialmente ser madre soltera, mas Dios tenía otros planes de Bienestar para mi y mis hijas: recibirnos en su regazo y guiarnos en sus caminos. Y sus nombres no son "tristeza y agonía", de hecho una se llama Vida y la otra su nombre significa "La fuerte", Karla.
Pienso que el hecho de que Jabes, aunque servía al señor, no le evitó ser alcanzado por lo que implicaba su nombre en la sociedad, por eso pidió ser guardado del mal, para no sentir dolor, del que debía estar exhausto.
Se sigue lidiando con las consecuencias del pasado en muchas circunstancias, pero sobreabunda la paz que solo el Señor nos da.
Tu contexto, Dios lo conoce, no quienes te etiquetan por un nombre doloroso que te hayan puesto; Cuando Jesús estuvo en esta tierra, decidió caminar con personas que también recibieron nombres que los marcaban como los más despreciados de la sociedad; y él los llamó a amigos, los hizo cercanos. Y a los que no sabían orar como Jabes si sabía, con amor les enseñó como hacerlo.
La Gracia del señor nos alcanza, venciendo las limitaciones que el mundo nos impone, dejando atrás las marcas del pasado, no tomando en cuenta nuestros pecados para que en Cristo superemos esos nombres y seamos hechos nuevos (2 Corintios 5:17).
De Dios dependemos, en Dios está nuestro presente y nuestro futuro está asegurado con él.
Que tu oración sea siempre que todo lo que deseas sea dado por él, conforme a su voluntad y para cumplimiento de su propósito para ti.
Dios te bendiga,
#meditandounpoco
Keyla Estepan
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